Dichos y refranes recopilados de boca en boca a lo largo de los años
Hacé clic en cualquier departamento para ver sus dichos.
¿Conocés un dicho que no está en el archivo? Mandánoslo y lo revisamos para incluirlo. Si lo escuchaste de alguien especial, también podés contarnos esa historia.
Lo revisaremos y si cumple los criterios lo agregaremos al archivo. Cada dicho que se preserva es un pedacito más de Nicaragua que no se pierde.
Desde joven, Mario desarrolló un hábito que pocos tienen: cada vez que escuchaba una expresión que le parecía particular — en la calle, en el mercado, en una conversación de verano, en la boca de un anciano o de un campesino — la anotaba en su libreta. No porque alguien se lo pidiera, sino porque entendía instintivamente que esas palabras eran frágiles, que podían desaparecer con la persona que las decía.
Durante décadas acumuló dichos, refranes y modismos de todos los rincones de Nicaragua — de Chontales y Granada principalmente, pero también de Managua, León, las Segovias y más allá. Expresiones pícaras, sabias, tiernas, brutales y a veces incomprensibles fuera de su región de origen.
Este sitio es la digitalización de esa libreta. Un esfuerzo familiar para que el trabajo de toda una vida no quede guardado en un cajón, sino que viva, se comparta y llegue a las generaciones que vienen.
Una nota sobre el contenido: Algunos dichos son subidos de tono u ofensivos para ciertas personas o grupos. Se incluyen con respeto y con la honestidad de que así es como se han dicho siempre, porque borrarlos sería también borrar una parte de la historia.
¿Qué incluimos? Tanto dichos como refranes, tal como se usan en el habla cotidiana nicaragüense, sin entrar en tecnicismos lingüísticos. Lo que importa es que se diga, se entienda y se preserve.
¿Conocés un dicho que no está aquí?